Inglés y burocracia limitan la Barcelona Smart City

Pese a que en los últimos años, Barcelona ha apostado fuertemente por el modelo de Smart City, el bajo nivel de inglés de sus ciudadanos y la excesiva y costosa burocracia limitan gravemente su desarrollo.  

La ciudad inteligente digitaliza servicios e infraestructuras municipales y como resultado genera eficiencia en su gestión, hace más fácil la vida a los ciudadanos y genera un claro impacto directo e indirecto en la economía. 

Además de facilitar un ahorro en gastos municipales, por cada puesto de trabajo en innovación se crean hasta cinco en la economía de servicios. En Barcelona las empresas de tecnología y centros de investigación suponen ya unos 80.000 puestos directos, con un impacto económico y social muy superior a su peso.  

Para que Barcelona atraiga a nuevos emprendedores e inversores hay que potenciar el inglés y mejorar los procesos administrativos. Sólo uno de cada cinco barceloneses habla inglés. Otras ciudades europeas con las que competimos, como Berlín o Ámsterdam, tienen niveles de inglés muy superiores al nuestro. 

Por otro lado, en Barcelona se precisan 10 procedimientos para crear una nueva empresa, 14 días, y un coste de 1.190 euros, muy por encima de la media de otras ciudades europeas. 

Aumentar nuestro nivel de inglés y facilitar los procesos administrativos son requisitos básicos para estar al nivel de nuestros competidores en Europa.